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    Interiorismo

    El interiorismo del Áurea Palacio de la Tinta parte de una idea clara: reinterpretar el espíritu creativo de Pablo Picasso desde una mirada contemporánea. El diseño, firmado por el reconocido interiorista Jaime Beriestain, no busca reproducir literalmente su universo, sino capturar su esencia más expresiva. La geometría, el color y la fragmentación se convierten aquí en un lenguaje visual presente a todo el hotel, creando espacios con personalidad propia y llenos de vida.

    El arte de la geometría y el color

    La influencia del cubismo se identifica en muchos detalles del hotel, siempre de forma sutil y equilibrada. Los tonos cálidos, como los beige y los rojos, se combinan con azules y verdes suaves, aportando calma y armonía a los espacios.

    En las zonas comunes, los suelos de mármol con composiciones geométricas aportan un carácter muy especial, mientras que los vitrales de los pasillos y de la escalera dejan pasar la luz de una forma cambiante. En el restaurante de la planta cuarta, la barra se convierte en un elemento protagonista con formas geométricas, y en las habitaciones, los cabeceros introducen ese mismo juego de volúmenes y colores, conectando todo el hotel.

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    La planta cuarta, un espacio para disfrutar

    Uno de los grandes aciertos del proyecto fue dar protagonismo a la planta cuarta. Su altura, su luz natural y su estructura original la convierten en un espacio único dentro del edificio.

    Aquí se encuentra el restaurante, las zonas de descanso y una terraza con vistas al mar y al Gibralfaro. En lugar de situar los espacios comunes a pie de calle, el hotel los eleva, creando una experiencia diferente y mucho más especial. Un ascensor de vidrio conecta directamente esta planta con la recepción, permitiendo un acceso cómodo y fluido.

    El resultado es un lugar pensado para disfrutar, tanto para los huéspedes como para los locales.

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    Habitar el palacio: confort, luz y sensación de hogar

    Las habitaciones mantienen un diseño cálido y atemporal, con un objetivo muy claro: que el huésped se sienta cómodo desde el primer momento. Aunque cada una es diferente por la propia estructura del palacio, todas comparten materiales naturales y agradables, como la madera, los tejidos suaves y los acabados tipo mármol.

    El espacio está pensado para ser práctico y acogedor al mismo tiempo. Algunas soluciones, como las puertas correderas en el baño o las zonas bien diferenciadas de ducha e inodoro, aportan comodidad sin complicaciones. Además, cada habitación cuenta con un pequeño espacio de descanso, armarios amplios y minibar, para que la estancia resulte sencilla y agradable.

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