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Historia del edificio
El edificio que hoy alberga el Eurostars Old Montreal Suites & Apartments ha sido testigo del desarrollo arquitectónico de Montreal. Desde su construcción, ha vivido en el epicentro de la actividad empresarial de la ciudad, combinando una elegancia clásica con la funcionalidad de un edificio de oficinas moderno. Su arquitectura, influencia del estilo Beaux-Arts, refleja la ambición de la época, conservando aún hoy su carácter majestuoso y monumental.
De la Cámara de Comercio al incendio de 1901
La historia del edificio se remonta a los primeros años de la década de 1890, cuando la Cámara de Comercio de Montreal adquirió los terrenos donde se levanta actualmente. Para su construcción, se convocó un concurso arquitectónico que ganó la firma estadounidense Shepley, Rutan & Coolidge, erigiéndose el primer edificio en 1892–1893.
Sin embargo, el 23 de enero de 1901, un devastador incendio destruyó parte del Viejo Montreal, incluyendo la Cámara de Comercio. Poco después, el arquitecto David R. Brown fue el encargado de levantar un nuevo edificio, construido entre la primavera de 1902 y 1903. La nueva estructura mantuvo aproximadamente las mismas proporciones y los cimientos del anterior, pero su diseño se actualizó siguiendo los gustos contemporáneos, mostrando claramente la influencia del estilo Beaux-Arts.
Desde 1903, el edificio albergó la Cámara de Comercio y alrededor de cien inquilinos, principalmente profesionales y oficinas corporativas. La Cámara permaneció en el edificio hasta 1967, conservando la propiedad hasta 1983. El 2005, el edificio seguía ocupando un lugar destacado en la ciudad, con numerosos inquilinos.
Arquitectura y legado
Ubicado en la calle Saint-Sacrement, en el histórico distrito de bolsas y grandes empresas, el edificio ocupa gran parte de una manzana urbana en forma de U, con una elegante cour d’honneur en su fachada principal. Con seis plantas y cubierta plana, su estructura de acero supera incluso a rascacielos posteriores de diez pisos. Construido con materiales no combustibles como acero, ladrillo, piedra, hormigón y terracota, su fachada principal está revestida con piedra caliza color crema de Indiana, mientras que la trasera, en la calle Le Moyne, se presenta en ladrillo beige.
Perfectamente simétrico, el edificio consta de un cuerpo central y dos alas formando la cour d’honneur que da acceso al imponente pórtico principal. Todas las fachadas presentan una división tripartita: la base con sillería rustica, la parte media sin ornamentación y la superior con columnas y pilastras enlazando dos plantas bajo una cornisa de cobre. Este lenguaje clásico, complementado con detalles inspirados en la Grecia antigua, como el pórtico iónico in-antis y la franja decorativa con grecas, refleja la influencia de la École des Beaux-Arts de París y del renacimiento clásico norteamericano de principios del siglo XX.