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    Historia del edificio

    Desde su origen en el siglo XIX, el Grand Hotel Wien ha sido mucho más que un lugar donde alojarse: ha sido testigo privilegiado de la evolución social, cultural y política de Viena. Sus muros han acogido celebraciones memorables, etapas de esplendor, periodos de transformación y un constante diálogo entre tradición y modernidad. Esta es la historia de un hotel que ha sabido reinventarse sin perder su alma.

    De elegante residencia al primer gran hotel de la ciudad

    En 1862, el hotelero vienés Anton Schneider adquirió los terrenos donde hoy se alza el Grand Hotel Wien y encargó la construcción de una maison meublée, una refinada casa amueblada diseñada por el prestigioso arquitecto Carl Tietz. Pocos años después, aquel edificio daría paso a un proyecto sin precedentes.

    El 10 de mayo de 1870, el Grand Hotel Wien abrió oficialmente sus puertas como el primer Grand Hotel de Viena, marcando un antes y un después en la hospitalidad europea. Con 300 habitaciones, 200 baños, ascensores de vapor y una oficina de telégrafos, el hotel se convirtió en un símbolo de modernidad y lujo. Pronto pasó a ser el epicentro de la vida social vienesa, acogiendo eventos históricos como la celebración del 50.º aniversario artístico de Johann Strauss en 1894, y consolidando una reputación tan exclusiva que encontrar una habitación libre era, durante décadas, todo un privilegio.

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    Transformaciones, renacimiento y proyección internacional

    A comienzos del siglo XX, el hotel vivió una etapa de expansión decisiva. En 1911 se incorporaron dos edificios colindantes, lo que permitió ampliar su capacidad con 100 nuevas habitaciones y elegantes salones. Sin embargo, la historia también trajo momentos de pausa: en 1945, el hotel cerró durante diez años al ser ocupado por tropas rusas tras la Segunda Guerra Mundial.

    Reabierto brevemente, el edificio fue adquirido por el Estado austríaco y cedido a la Agencia Internacional de la Energía Atómica, que estableció allí su sede durante más de dos décadas. No fue hasta 1989 cuando el inmueble recuperó su vocación hotelera. Tras una ambiciosa restauración liderada por All Nippon Airways, se devolvió al edificio su tamaño original, se preservó su fachada histórica y se renovaron por completo los interiores, integrando tecnología de vanguardia sin renunciar al espíritu clásico.

    El 14 de junio de 1994, tras una inversión de 100 millones de euros, el hotel reabrió sus puertas, logrando un equilibrio perfecto entre su pasado brillante y una mirada decidida hacia el futuro. Desde entonces, el Grand Hotel Wien continúa escribiendo su historia como uno de los grandes iconos de la hospitalidad vienesa, fiel a su legado y en constante evolución, ofreciendo una experiencia donde la tradición y la excelencia siguen marcando el camino.

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    Strauss y un hotel a la altura de su música

    En plena madurez artística, Johann Strauss II mantenía una relación estrecha con el Grand Hotel Wien, un lugar donde la música, la vida social y la elegancia vienesa se daban la mano. En los años de mayor éxito, el compositor dirigía varias orquestas de forma simultánea, con contratos cerrados con meses de antelación, apoyado siempre por su familia. Su hermano Eduard Strauss dirigía con frecuencia una orquesta Strauss en el hotel, reforzando ese vínculo constante con sus salones.

    La relación fue también personal y simbólica: Strauss ejerció como mecenas del establecimiento, consciente de su papel como centro cultural de la ciudad. Ese lazo alcanzó su momento culminante el 15 de octubre de 1894, cuando Viena celebró el cincuentenario de su debut en los escenarios. Tras un mes de homenajes internacionales, el acto central tuvo lugar en el Grand Hotel Wien, con una cena de gala ofrecida al compositor y a su esposa Adele.

    Entre los doscientos invitados se encontraban el alcalde de Viena, destacadas personalidades y el compositor Johannes Brahms. Profundamente emocionado, Strauss vivió allí uno de los momentos más significativos de su carrera, sellando para siempre la conexión entre su legado musical y uno de los grandes escenarios de la Viena imperial.

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