A comienzos del siglo XX, el hotel vivió una etapa de expansión decisiva. En 1911 se incorporaron dos edificios colindantes, lo que permitió ampliar su capacidad con 100 nuevas habitaciones y elegantes salones. Sin embargo, la historia también trajo momentos de pausa: en 1945, el hotel cerró durante diez años al ser ocupado por tropas rusas tras la Segunda Guerra Mundial.
Reabierto brevemente, el edificio fue adquirido por el Estado austríaco y cedido a la Agencia Internacional de la Energía Atómica, que estableció allí su sede durante más de dos décadas. No fue hasta 1989 cuando el inmueble recuperó su vocación hotelera. Tras una ambiciosa restauración liderada por All Nippon Airways, se devolvió al edificio su tamaño original, se preservó su fachada histórica y se renovaron por completo los interiores, integrando tecnología de vanguardia sin renunciar al espíritu clásico.
El 14 de junio de 1994, tras una inversión de 100 millones de euros, el hotel reabrió sus puertas, logrando un equilibrio perfecto entre su pasado brillante y una mirada decidida hacia el futuro. Desde entonces, el Grand Hotel Wien continúa escribiendo su historia como uno de los grandes iconos de la hospitalidad vienesa, fiel a su legado y en constante evolución, ofreciendo una experiencia donde la tradición y la excelencia siguen marcando el camino.