Protagonista relevante de tiempos pasados, la imperial Toledo conserva intacto su encanto medieval. Siglos de historia contemplan una ciudad que acoge la sorpresa del visitante a cada paso entre muestras y expresiones de culturas judías, árabes y cristianas.
Desde una sinagoga a una iglesia, pasando por un convento o una mezquita, Toledo pronto introduce a sus moradores ocasionales en el abanico de posibilidades históricas que la ciudad conserva fielmente. Las sensaciones que Toledo desprende se desgranan lentamente en la mente de quienes la caminan y disfrutan, entre espadas, palacios y emociones propias de otras épocas.
Cercana a Madrid, Toledo aguarda pacientemente a orillas del Tajo. Su antigua capitalidad le confiere una identidad histórica que ha sabido preservar. Pero además Toledo sabe añadir el gusto por las pequeñas cosas que mueven a los viajeros más urbanos: la gastronomía, el tapeo, las rutas de vinos… Toledo suma a su excepcional patrimonio cultural y arquitectónico los complementos necesarios para degustar toda clase de experiencias en una ciudad merecidamente considerada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.