CASA ARIZÓN,
UNA CASA TÍPICA DE CARGADORES DE INDIAs
Dentro del Conjunto histórico-artístico de Sanlúcar, la Casa de Arizón constituye un singular testimonio del importante papel que tuvo el municipio en el comercio hispanoamericano. El edificio mantiene las características típicas de este tipo de viviendas que cumplían doble función, combinando la residencia familiar con los espacios en los que se almacenaban las mercancías. Por su relevancia, este es un conjunto declarado Bien de Interés Cultural, pues es el único complejo de este tipo que se conserva completo.
COMPLEJO RESIDENCIAL Y ESPACIO PARA ALMACENAJE
El edificio se construyó en el estilo barroco propio del antiguo reino de Sevilla. Su conjunto no responde a una unidad arquitectónica homogénea, sino que la edificación es el resultado de sucesivas ampliaciones y transformaciones, realizadas a lo largo del tiempo de las que resultan, dos viviendas familiares, numerosos patios interiores, almacenes y bodegas.

Las dos zonas residenciales adoptan las características propias de las casas-palacio del barroco sevillano, como la sobriedad de las fachadas, la altura de la edificación en dos plantas adaptada a la climatología de la zona y el ático, así como su patio central, con columnas de mármol y un pozo central.
LA TORRE MIRADOR
También debemos destacar su torre-mirador gaditana utilizada para controlar la entrada y la salida de las flotas ultramarinas. Esta torre forma parte del paisaje urbano de la ciudad, y en su origen estaba decorada con pintura de colores, trazando formas vegetales y aspas típicas de este tipo de arquitectura.
UNA CAPILLA DE
ESTILO ROCOCÓ
En la planta alta de la casa destaca igualmente la capilla con techo abovedado, ubicada en una de las habitaciones, completamente decorada con pinturas al fresco de estilo rococó, en colores rojos, azules y dorados.
LOS ORÍGENES. LA FAMILIA ARIZÓN
El edificio recibe su nombre del apellido de una familia de comerciantes de origen irlandés instalados inicialmente en Cataluña y después en Andalucía. En 1709 Félix Arizón, uno de sus miembros, se instaló en Sanlúcar de Barrameda, y desde esta casa introdujo mercancías procedentes de Cataluña a través del Mediterráneo.

La familia Arizón fundó una de las compañías comerciales más notorios de su época con un importante protagonismo en la cooperación entre el comercio andaluz y catalán a mediados del siglo XVIII, participando directamente en el desarrollo de la industria naval catalana, para asegurar que sus mercancías (vino, aguardiente y aceite, sobre todo, además de trigo y frutos secos), llegaran con garantías a Sanlúcar, desde donde se distribuían a los puertos americanos.

Incluso llegaron a prestar a Felipe V varias naves de su flota y a cederle temporalmente los almacenes de la Casa de Arizón. A ello se suma el recorrido y las habilidades comerciales de Jacinto Salvador de Arizón, nombrado en 1748 primer Marqués de Casa Arizón, que obtuvo grandes beneficios y se convirtió en un importante terrateniente.
Además, algunos de los miembros de la familia llevaron a cabo labores benefactoras tanto en el ámbito civil como en el religioso. El primer Marqués sufragó la urbanización de la Plaza de la Ribera (actual plaza del Cabildo), reconstruyó el puente sobre el Arroyo de San Juan, contribuyó a las obras del Convento de Carmelitas Descalzos y legó importantes sumas al Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad, al Convento de las Carmelitas Descalzas y al Colegio Inglés de San Jorge. Por este motivo, las pinturas murales de la capilla de la casa recuerdan a las ubicadas en la iglesia de dicho colegio.
UN ESPACIO DE LEYENDAS
LA DAMA BLANCA

Existen distintas leyendas relacionadas con esta casa que consiguen dotar su historia de mayor singularidad y misterio. En 1736 Diego de Arizón fue procesado y encarcelado en el castillo de San Sebastián de Cádiz por los asesinatos de su esposa Margarita Serquera y su mayordomo Juan Peix, a causa de un supuesto adulterio.

Don Diego logró el indulto del rey a cambio de 60.000 pesos destinados a las obras del Palacio Real de Madrid y, arrepentido, donó parte de su fortuna a varios conventos sanluqueños.

Este suceso dio origen a una leyenda según la cual Margarita fue emparedada por su marido en la casa y su fantasma, conocido como “la dama blanca”, deambula por las estancias en las noches de luna llena. UN INFORTUNADO NAUFRAGIO


La tradición oral también cuenta que estando el Marqués de Arizón arriba en la torre-mirador, vio entrar sus barcos en la desembocadura del Guadalquivir que llegaban cargados de oro de las Indias. Desde aquí presenció como uno a uno se hundían en el agua y desesperado por haber perdido todo lo invertido se precipitó desde la torre. Se dice que al caer al suelo dejó impresa en sangre la palma de su mano en uno de los muros de palacio. Esta marca según cuentan, todavía resulta visible.