La mejor expresión que pueda ofrecer Portugal la podemos encontrar en su capital Lisboa, una ciudad especial y con numerosas singularidades, que se mueve entre un carácter añejo, urbano y melancólico.
Lisboa es todavía una ciudad pendiente de ser escrutada por completo. La escorada ubicación geográfica impide a Lisboa y Portugal ser ruta de paso de ningún otro viaje. De ahí que sea necesario encontrar la motivación de viaje en la propia capital para desplazarse en ella. Lo paradójico y contradictorio no es esta necesidad sino que Lisboa justifica cualquier viaje por sí misma en su patrimonio cultural, paisajístico y monumental, en la personalidad arrebatadora de sus barrios, en su oferta lúdica y gastronómica.
En la sinuosidad de sus calles y barrios, en la omnipresencia del Atlántico, en la cercanía de las bellas Sintra y Estoril, en la rica gastronomía lusa y animada vida nocturna… Lisboa es una oportunidad siempre al alcance de la mano, una ciudad en donde convergen razones tentadoras para disfrutar de escapadas y vacaciones sin las estridencias ni histerismos de otras ciudades europeas.