Roma non basta una vita reza un conocido aforismo romano. Y así es. La Roma actual es una ciudad consciente de su pasado milenario y el escenario vivo de un increíble patrimonio artístico expresado en su historia, arquitectura, arte o gastronomía… sobre el que la propia Roma está asentada.
El valor de Roma es inmenso. Roma tiene sus raíces en el Imperio que un día alumbrara la más esplendorosa civilización jamás conocida. Hoy en día, además de por su magnífico patrimonio, Roma no sólo es reconocida como la urbe sobre la que descansa la cultura occidental, sino también por la inconmensurable belleza que irradia.
Roma es una ciudad con centenares de nombres propios a los que dedicar algunos minutos, algunas horas e incluso algunos días. Los foros romanos, el Coliseo, la Basílica de San Pedro y la Piedad de Miguel Ángel, la Fontana de Trevi, los Museos Vaticanos, el Palatino, el Panteón, la Plaza de España, Piazza Navone, Santa Maria Maggiore… Cuando se trata de belleza Roma determina un antes y un después. Roma es insuperable, una ciudad que emociona.